
La actual emergencia climática es una batalla a contrarreloj, y necesita acciones y compromisos que se materialicen cuanto antes.
Como ese ‘tic-tac, tic-tac’ previo al boom. La actual emergencia climática es una batalla a contrarreloj, y necesita acciones y compromisos que se materialicen cuanto antes. Es imprescindible que las empresas lideren este cambio, que sean valientes y se animen a fijar metas ambiciosas y necesarias que logren inspirar a otras organizaciones.
Todos somos responsables y, tanto las empresas como las instituciones, son actores fundamentales en la lucha contra el cambio climático. La gente, cada vez más, exige que las compañías lideren esta batalla. Los criterios de sostenibilidad se han convertido en el eje central estratégico de todo el mundo. Pero el ‘tic-tac’ no para. Por eso, cada vez se invierten más esfuerzos en limitar las emisiones de carbono, con un claro objetivo en mente: desconectar la bomba y frenar el calentamiento global.
«La última vez que los niveles fueron tan altos fue hace entre 2,6 y 5,3 millones de años, cuando había árboles en el Polo Sur y el nivel del mar era unos 20 metros más alto»
Antonio Guterres, Secretario General de la ONU
Emisiones de CO2: nuestro cable rojo
España ocupa el nº 24 en el ranking de países con mayores emisores de CO2 y en diciembre de 2019 su capital fue sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25).
El Acuerdo de París: nuestro cable verde
En el marco de la cumbre, fueron más de 500 empresas las que decidieron formar parte del cambio. Todas ellas se han sumado al compromiso presentado por B Corp de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, alcanzando un nivel neto cero de emisiones para el año 2030, y contribuir así a limitar el calentamiento global.
Este compromiso ha unido a empresas de 70 países y 150 industrias distintas, y supone cumplir los objetivos del Acuerdo de París veinte años antes de lo previsto. Se trata del mayor acuerdo alcanzado hasta la fecha entre grandes empresas en materia de emisiones. El objetivo es limitar a un máximo de 1,5ºC el calentamiento global en los próximos diez años; la cuenta atrás para evitar cambios sin precedentes a todos los niveles.
El tiempo sí apremia
Y la crisis sanitaria del COVID-19 nos lo ha recordado. No solo el movimiento BCorp, sino que cada vez son más los que en Europa abogan por una ambición climática más contundente, endureciendo los niveles máximos de emisiones permitidos a las empresas.
La última vez que la Tierra experimentó niveles de carbono tan altos en su atmósfera, la evolución de la raza humana no había sucedido. Para asegurarnos de que nuestra dirección es la transición ecológica, de que cortamos el cable correcto, debemos predicar con el ejemplo. Hay poco tiempo, pero hay tiempo. Y es ahora.


